bufanda con lazo
horquillitas de lazos
Por fin ha llegado el frío a la ciudad. Yo llevaba tiempo esperándolo y la razón es que me encanta llevar capas y capas de ropa a modo de cebolla. Abrigo, rebeca ( sí, rebeca, palabra y prenda imprescindible en mi vocabulario y mi armario), bufanda, guantes y gorro. Aún a riesgo de no poder moverme y de quejarme del calor durante los trayectos en metro, soy feliz en invierno.
Lo malo... ultimamente, antes de que llegue el frío, lo hace la navidad... luces, árboles y cabezas de renos inundan las calles. Me quejo, sí. Pero encuentro mi consuelo dejándome arrastrar por la muchedumbre que me lleva hacia una pastelería de las de antes a merendar roscón de reyes y chocolate caliente... y de esto, no me quejo. En absoluto.